El Penal de “El Dueso” (Santoña)

Este centro penitenciario, construido a principios del siglo XX, durante la República había sido utilizado como Colonia Penitenciaria y en él estuvo Sanjurjo tras su fallido golpe. El Penal fue tomado el 25 de agosto de 1937 por las tropas facciosas.  Tras la rendición de los milicianos nacionalistas vascos a los rebeldes en Santoña, toda la villa fue un lugar de detención. Se establecieron cuatro campos en Santoña: Penal del Dueso, Instituto Manzanedo,  Cuartel de Infantería y el Fuerte de San Cristóbal. Encerraban  unos 1.200 prisioneros. En las cercanías hubo otros campos de prisioneros: En Laredo en los locales de las escuelas y diferentes edificios del pueblo con 8.000-9.000 prisioneros— y en diversos edificios en Castro, otros 10.000 prisioneros.Uno de esos campos de concentración se instaló en el antiguo colegio Barquín, hoy el IES Ataulfo Argenta.

Considerada una de las cárceles más duras de las represión franquista, junto a las de San Marcos en León y el Puerto de Santa María en Cádiz, éstas son algunas de las afirmaciones de los que pasaron por sus celdas:

  • El penal estaba cercado por un largo muro, formando una periferia irregular. Por encima de él se veían las garitas de los centinelas. En el centro se levanta el viejo edificio carcelario, llamado allí Periodos, compuesto en su interior de lúgubres celdas en los laterales de las galerías, formando calles en la planta baja y en varios pisos encima. A su alrededor hay otros pabellones nuevos, sin celdas, compuestos de salas amplias con grandes ventanales y varios pisos.  Entre estos edificios y el muro exterior hay una  extensión de terreno cultivable de varias áreas, pertenecientes al penal. Si nos situamos en el centro de la penitenciaría, de espaldas al monte y al mar, tendríamos detrás de nosotros la montaña del cabo, interpuesta entre el penal y el mar Atlántico; a nuestra izquierda, la bahía de Santoña, siguiendo una montaña de bastante altura; enfrente, una extensión de tierra baja de cultivo, muy fértil, cortada a los lejos por gran masa de montañas; por nuestra derecha, veríamos otra bahía, una playa y el cementerio del penal…
  •  La comida era fatal. Por las mañanas un cazo de caldo de simiente de algarroba molida y hervida la harina, o de huesos de animales cocidos, a lo que llamaban café. Los primeros sólo eran parecidos a éste último en el color, los segundos, en nada, y aparecía por encima una capa blancuzca maloliente de gusanillos. Al mediodía, otro cazo de caldo de lechugas hervidas, de coles, de remolacha o zanahorias, sin aceite, con mucha suciedad de tierra, algún animalejo cortado, como babosas, y otras cosas repugnantes, y otro igual por las noches. Esta bazofia parecía en el plato agua sucia de fregar, pero ante tanta hambre, se engullía sin reparos. Patatas, cereales, legumbres, no aparecían por ninguna parte. También el pan estaba de allí ausente; cuando lo daban, consistía en una borona de maíz del tamaño de un huevo de gallina para todo un día. Pero repetidas veces las suspendían durante periodos de 30, 40 y hasta 90 días, sin este pan siquiera….
  • Había en aquel penal varios guardianes, que por su saña maligna contra los presos, éstos tenían motejados a todos ellos: El Rápido, el Alemán, Pescadilla, el Chato de Laredo o Quinoya. Este último era el más sobresaliente en maldad…

 

  • La miseria era tan abundante que tuvieron que instalar una cámara de desinfección. Aquella hacinación producía la abundancia de piojos, chinches, pulgas y ladillas. Era obligatorio que los grandes ventanales, a la altura de alrededor de un metro del piso de las salas, estuvieran abiertos de par en par día y noche, tanto en el buen tiempo como en el malo Aunque esto era una medida de higiene, tan incompleta y en la forma que se hacía, lejos de cortar la proliferación de los parásitos, producía resfriados, bronquitis y pulmonías que, en muchos casos, terminaban con el débil soplo de vida de los más depauperados…

En 1938 y 1939, celebrados ya los consejos de guerra, El Dueso, retuvo 3.110 presos en 1938 y 3.342 en 1939, hacinamiento, además de lo común de las cárceles como era el hambre, la falta de higiene, las enfermedades…

El mayor número de los reclusos de este penal eran sentenciados a pena de muerte por fusilamiento en espera de su traslado a Santander para ser ejecutados al día siguiente. De la prisión del Dueso y bajo la custodia del jefe del piquete de ejecución, salían en camiones y eran conducidos a la tapia del cementerio de Ciriego de Santander, para su ejecución y posterior “desaparición”. En el mismo penal también se ejecutaba por medio de garrote vil. Calculan que en El Penal de El Dueso se ejecutaron más de un millar de sentencias de muerte.

En el caso de los laredanos, prácticamente todos los condenados a muerte en Juicios Sumarísimos pasaron por el dueso antes de ser trasladados a Santander para ser ejecutados en Ciriego.

Excepción de la regla anterior son los ejecutados por Garrote Vil, 6 en total, como queda dicho en otra entrada de esta publicación, que fueron trasladados a la cárcel de Larrinaga (Bilbao).

Dos laredanos fueron ejecutados en la vecina playa de Berria, Ángel Montes Luengas Manuel Gárate Camino.

En diciembre de 1938 hay un traslado de decenas de presos de la Cárcel del Partido Judicial de Laredo al Dueso, la mayor parte de ellos para ser trasladados a cumplir sus respectivas condenas en León, en Las Cárceles de La Bañeza o Astorga, previo paso por San Marcos, en la capital. En menor medida, parte de esos trasladados lo fueron como paso previo a su traslado a Santander, casi siempre a la Prisión Central de Tabacalera.

De los expedientes  de condenados que hemos podido estudiar, sólo hemos conocido que cumplieran sus condenas en El Dueso los trasladados de prisiones de otras provincias y que finalmente se quedaron en Laredo siendo acogidos como nuevos vecinos.

El Exilio Laredano (III): Un hogar en Cataluña – La Comarca del Ripoll (I)

Situada en la provincia de Gerona, en el norte, muy cerca de la frontera con Francia, se encuentra la Comarca del Ripoll (hoy Ripollès), que por dicha proximidad va a ser el refugio de muchos cántabros a su llegada a Cataluña vía Francia.

Son localidades pequeñas que, sin embargo, acogen a buen número de los que huyen de las zonas a punto de caer en manos de los sublevados para evitar las represalias previsibles por su apoyo al régimen establecido.

Se da la circunstancia de que en estas localidades se registró a las personas acogidas, permitiendo la elaboración de listas que han llegado hasta hoy y que nos permiten conocer la identidad de los desplazados. De otras localidades que sabemos acogieron refugiados no ha sido posible tener datos similares a pesar de habernos dirigido a varios de sus ayuntamientos. Sólo conocemos una localidad del norte de Tarragona (Santa Coloma de Queralt), donde habiendo existido fichas con datos, una descendiente de cántabros visitó con el antiguo archivero los desvanes del Ayuntamiento, encontrando fichas en lamentable estado de las que pudo recoger manualmente datos de laredanos (posiblemente la mayor colonia de acogidos laredanos que hemos podido conocer estuviera allí). De Santa Coloma hablaremos oportunamente.

De los registros de las localidades del Ripoll, hemos podido encontrar:

En Gombrèn tienen un listado de casi 200 refugiados, de los cuales 7 provienen de un barco salido de Comillas, aunque sólo 1 es de la localidad, siendo el resto refugiados de Madrid, Vizcaya o Lugo. LLegan el 8 de Septiembre de 1937, dos semanas después de la caída de Santander.

A Parròquia de Ripoll (hoy integrado en Ripoll), entre 260 refugiados, llegan procedentes de San Vicente de la Barquera 28 vecinos y vecinas de la localidad, 22 de ellos el día 28 de Agosto de 1937. Los otros 6, casi todos hombres de las mismas familias se incorporan dos meses más tarde, posiblemente por haber salido en otro medio distinto y estar antes en otros lugares hasta saber donde se encontraba el resto.

320 refugiados registran en Ribes de Freser, con fecha 05/02/37 (por la procedencia de los llegados esa fecha debe tratarse de un error, al ser de zonas que cayeron en agosto. La fecha debe ser 5 de Septiembre de 1937). Entre ellos 56 cántabros (el grupo mayor que hemos podido estudiar), de los que 30 eran de San vicente de la Barquera, 11 de Santander, 7 de Santoña, 5 de Reinosa y Campoó .

Los tres últimos son los laredanos Fructuoso Gutiérrez, último alcalde republicano de la villa, junto a su esposa Concha Martínez y su mujer de confianza, Pilar Calle.

23 personas registran en la pequeña localidad de Setcases que llegan el 30 de Agosto. !6 de ellas provienen de Santander, siendo todos vizcaínos de diferentes localidades, salvo una persona que es de Pesués.

Entre los 152 registrados en Vallfogona de Ripollès no encontramos ningún cántabro o personas provenientes de puertos de Cantabria.

El mayor grupo de laredanos la vamos a encontrar en Llanars.

Historia 6: La identificación de un miliciano fallecido.

Una de las fuentes con las que comenzamos nuestro trabajo de identificación de víctimas consecuencia del levantamiento militar contra el régimen legalmente establecido fueron los textos previamente publicados.

Encontramos una publicación en la que se recogen los fallecidos de Laredo, en ambos bandos y en diferentes formas de muerte.

Entre los caídos en el frente del bando republicano, encontramos dos referencias:

¿Alonso? …, Dionisio (“Nisio”): vecino de Laredo, fue voluntario al frente con los republicanos y murió en el frente de Vizcaya (testimonios de varios vecinos).

¿Alonso? …, Hipólito (“Poli”): hermano del anterior, vecino de Laredo, fue voluntario al frente con los republicanos y murió en el frente de Vizcaya (testimonios de varios vecinos).

República, Guerra Civil y Posguerra en Laredo, Colindres y Liendo (1931-1947)
Fernando Obregón Gottayola, 2009

Alonso es un apellido común,  pero no nos desanimó en el propósito de buscar más datos sobre estos hombres. Llegamos a un mote familiar (¡que sería de Laredo sin sus motes!) y fuimos a por el emblema de los Alonso, en Laredo, José “el de Quitolis”; con el que ya habíamos hablado de otros casos o del Laredo de la Guerra Civil: “en mi familia no hubo fallecidos en el frente”, nos aclaró con la convincente fuerza de su lúcida memoria.

Al parecer, Dionisio convivía con una joven laredana que estaba embarazada. Tenía ya el permiso para bajar a casarse y no pudo llegar a hacerlo.

Localizamos a su hijo, que sólo sabía el nombre de pila y al que siempre le habían orientado hacia los Alonso como familia de acogida de su padre que era acogido y del que desconocía sus apellidos mostrando su deseo de poder llegar a conocerlos.

Y por fin llegaron las reuniones con Manuela, 94 años en las dos primeras, (¡cuantos casos nos ha resuelto: un dia tendremos que hablar sólo de ella”). En la tercera, los 95 ya cumplidos, tuvimos una nueva sesión de la película de su vida, de sus recuerdos. Y salió la frase: “también murieron TRES de los de Quitolis”:

Pr: ¿Alonso …? ¿de los de Alonso …?

Resp: Noooo, de los de la mujer de Lirón, la suegra de …

Pr: ¿Eran tres hermanos?

Resp: Creo que no, dos eran hermanos. Espera…, uno era un recogido. De la mujer de Lirón murió un hermano y otro recogido en la familia. El otro creo que podría ser primo.

Quitolis era un laredano soltero, pariente de José, de apellidos Alonso, pero también Nates (desconocemos el orden) y todos sus sobrinos eran los de Quitolis, dando lugar a esta confusión en los datos.

Identificamos a Hipólito Izaguirre Nates y Eusebio Castillo Nates, cuyos abuelos maternos eran hermanastros (Eusebio suponía una nueva víctima contabilizada). De Dionio, sólo  la familia de acogida, parece que ahora sin errores.

En una de nuestras visitas al Archivo Municipal de Laredo, encontramos una recogida de datos de 1935 de la Familia Izaguirre Nates, con la nómina de todos los miembros de la vivienda que ocupaban, entre ellos Dionisio Justo López, 06-12-18, (acogido).

Inenarrable la emoción del hijo póstumo de Dionisio al comunicarle los verdaderos apellidos de su padre.

 

Exiliado por represalias por su identidad sexual

ÁNGEL DE MOLINA LAREDO hemos llamado en nuestro trabajo, preservando su identidad, a un joven laredano que había nacido en 1922

De oficio pescador, como era tradición en su familia,

En 1936, cuando comienza la Guerra Civil es apenas un adolescente.

Nunca se significó políticamente ni se conocía causa alguna para poder ser represaliado.

Sin embargo, sin haber cumplido los 20 años, fue encerrado en la Cárcel Local y objeto de un apaleamiento inexplicable. Si injustificados eran los castigos sin juicio, nadie entendía esto. Se da la circunstancia de que en la familia, algún miembro había tenido identificación política, sin tener consecuencias por ello.

Al poco tiempo de aquel suceso, se marchó de Laredo y se exilió a México.

Allí destapó su condición de homosexual, sin ningún tipo de limitaciones.

Años después se trasladó a Argentina, donde tenía familiares.

En los años 60 volvió a España, instalándose en las cercanías de la capital cántabra

Trabajaba en la industria naval de El Astillero como peón especialista y realizaba el desplazamiento andando desde su domicilio.

Raramente volvía a Laredo y cuando lo hacía no se relacionaba con gran parte de su familia.

En 1975, en uno de sus trayectos al trabajo fue atropellado por un camión y herido de gravedad. Ingresado en el Hospital Valdecilla, fallecería el 3 de Julio.

Está enterrado en Ciriego, en una fosa común ya que ningún familiar se hizo cargo de él.

 

El Exilio Laredano (II): Un hogar en Cataluña – La Garriga (Barcelona)

En nuestra historia número 4 hablábamos de 2 hermanos acogidos en La Garriga (Barcelona).

La familia Sebastián- Unzue, ¿o es Talledo Unzue?…

Fabian Sebastian de Castro es un niño abandonado en la inclusa de Santander, seguramente originario de Castro Urdiales, dado su apellido.

La familia Talledo Camino lo lleva acogido a Laredo y lo crían como un hijo más. En Laredo se le conoce por Julián Talledo Camino y ese nombre utilizará a lo largo de su vida, ocasionando alguna que otra confusión.

Se incorpora rápido al mundo de la mar y conoce y se casa con Alejandra Unzúe, redera (elaboradora y reparadora de redes). En un mundo de dificultades sacan adelante como buenamente pueden a los 7 hijos que sobrevivieron de los 12 que tuvieron.

La sublevación militar contra la República les sorprende con el hijo mayor fuertemente vinculado a la CNT y dirigente en el mundo de la pesca y la madre afiliada a la UGT. En breve, el hijo llegará a la Junta Directiva del Pósito de Pescadores y la madre se afiliará al Partido Comunista y tendrá responsabilidades en el Radio Comunista (organización durante la guerra que incluía afiliados de localidades próximas y fuertemente vinculadas a la dirección provincial). En poco tiempo, Ángel, el hijo mayor, y José se incorporarán a la milicia. Ángel llegará a Capitán un Batallón anarquista, peró morirá en la caída de Asturias y José, alistado en batallones comunistas, al caer esta provincia pasará a Cataluña y posteriormente se exiliará en Francia.

A estas alturas, el resto de la familia, los padres con los otro cinco hermanos,  ha sido propuesta por la CNT, sindicato al que finalmente también se afilia el padre para pasar a Cataluña, siendo una de las primeras en salir, dada su significación y el riesgo que corren de permanecer en Laredo.

Son acogidos en La Garriga, villa barcelonesa de acogida de refugiados que llega a triplicar su población durante la contienda (de 3000 registrados en 1936 a unos 10000 entre registrados y estimados al momento de su caída).

El 28 de Enero de 1939, en el bombardeo de la aviación italiana contra la población civil, muere su hija Juanita, mientras otra, Ángeles, recibe el impacto de la metralla en su espalda y piernas y sus hijos menores. Goyo y Marcelino, “caen rebotados y desnudos por el efecto de la descarga”.

Antes, durante el desalojo, sus hijos varones, escolarizados en una escuela para niños acogidos, en su mayoría sin familia o contacto con ella, son “cargados en un tren de niños a Rusia”, si bien la madre y su hermana Ángeles, alertadas por los gritos de los niños, “consiguen arrancarles por las ventanas del tren ya en marcha”.

El 1 de febrero, la familia asiste , en medio de un silencio sepulcral y las ventanas y puertas cerradas, .a la entrada de las tropas franquistas en La Garriga.

De regreso a Laredo, son detenidos ambos esposos de inmediato y sometidos a Juicio Sumarísimo por el Consejo de guerra de Santander.

El Exilio Laredano (I): Un hogar en Cataluña

 

En la primavera de 1937, el avance de las tropas sublevadas por el Este va dibujando un panorama poco halagüeño para las provincias aún bajo mandato republicano (Bizcaia, Cantabria y Asturias). La estela de represión de los representantes del nuevo régimen en las zonas ya ocupadas son un aviso de lo que está por llegar. Comienza en Laredo un lento éxodo, fundamentalmente de familiares de personas especialmente comprometidas con el régimen vigente, especialmente mujeres y niños. En este periodo se produce la evacuación de los llamados “niños de Moscú”, que salieron vía Francia para acabar, la mayor parte de ellos en aquel país de la Unión Soviética.

La caída de Bilbao, entrada la segunda quincena de junio, precipita el ritmo de las salidas, organizadas por las autoridades locales y provinciales, si bien avaladas por los sindicatos, que son quienes firman las solicitudes de sus afiliados para  la salida de sus familiares. Algunos propietarios de barcos de pesca organizan sus propios grupos entre familiares y conocidos.

El 24 de Agosto, con  las tropas “nacionales” en Guriezo y la firma de los Gudaris del llamado “Pacto de Santoña”, ya no tiene cabida la organización y la espera y, hasta la mañana del 26, con las tropas enemigas en el alto de Laredo, la gente baja a los muelles y embarcan en los pósitos de pesca que ponen en marcha los propios pescadores.en la evacuación.

Se produce la entrada de las tropas nacionales que, paradójicamente, esta compuesta casi en su totalidad por soldados y mandos italianos y alemanes.

Aisladamente, alguna salida se ha producido por medios distinto al barco, pero predomina ésta, al principio desde Santander o Gijón y en los barcos propios directamente desde Laredo  y el destino es Francia para, mayoritariamente, desde ahí desplazarse a la zona republicana de Cataluña, aún en manos de la República ya que no existe una idea global de exilio, sino que el desplazamiento se plantea como algo temporal, pensando que la dictadura no se iba a imponer o que si lo hacía la ayuda internacional impediría la prolongación en el tiempo. Incluso los que pretenden quedarse en Francia, en la costa atlántica, lo hacen por razones de proximidad o por seguir con tareas iguales a las que hacían en Laredo, los pescadores fundamentalmente. Después vendrán las evacuaciones forzosas hacia Cataluña para la mayor parte de ellos, promovidas por las autoridades francesas, presionados por los alemanes.

Muchas familias laredanas estuvieron en varias localidades catalanas, entre ellas Barcelona, sobre todo las que van siguiendo a esposos que participa en tareas de defensa de la zona, bien como alistados, bien en la retaguardia, pero hay varias localidades en que encontramos una presencia importante de laredanos. Son localidades de una gran acogida de “refugiados de guerra” en las que los desplazados van a encontrar un segundo hogar que compense en buena parte el dolor de la separación del suyo.

A la tímida y desconfiada acogida en principio,, le sustituye rápidamente el calor de la solidaridad y la familiaridad de una amistad que perdurará por años. Veladas de cenas compartidas, tertulias y cánticos, acabarán también en alguna que otra boda entre los lugareños y acogidos.

El relato de los protagonistas durante el resto de sus vidas es el mejor testimonio que puede probarlo

 

 

Aportaciones a la Ley de Memoria Histórica de Cantabria

 

Ante la consulta previa a la redacción de la Ley de Memoria Histórica de Cantabria  Represión y Exilio quiere colaborar con las siguientes

 

A P O R T A C I O N E S :

 

Partiendo del hecho indiscutible de que una Ley de Memoria Histórica debe tener como objetivo prioritario la reparación de los derechos de las víctimas y de sus familiares, entre ellos el ineludible derecho de saber toda la verdad hasta las últimas consecuencias, la cuestión que planteo se refiere a la mejor manera de contribuir a lograrlo.

Profundizar en la cultura de la memoria es una tarea muy relevante y se trataría de determinar los mejores cauces que contribuyen al objetivo de la divulgación de la Memoria Colectiva referida no solo a términos de reconocimiento o ampliación de derechos sino a un concepto ideológico e historiográfico de conocimientos de los hechos. Y a ello contribuye de manera decisiva el papel que juegan las Asociaciones de Recuperación de la Memoria o los Grupos de Investigación, pero también pueden resultar decisivos los pasos que dan aquellas personas que investigan en una materia concreta o en un ámbito geográfico. La aportación que pueden hacer a grupos o comisiones de trabajo, basadas muchas veces en la entrevista o la recopilación de documentos, pueden resultar una una nueva fuente nada desdeñable.

Nuestra realidad, o la que yo conozco al menos, es una ausencia generalizada de grupos de investigación (recientemente compensada por los imprescindibles- trabajos de localización de fosas) y una presencia testimonial –al menos geográficamente- de Asociaciones en Defensa de la Memoria.

Contribuir a divulgar los trabajos individuales o de reducidos grupos locales, así como avalar las dificultades que aún encuentran para acceder a Archivos o Registros Públicos, es la propuesta que hago.

Y todo ello, después de constatar las dificultades que en la situación actual nos encontramos:

– Una Ley estatal de Memoria Histórica que,  si bien en su Exposición de Motivos, se refiere tímidamente a las políticas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática, circunscribe su actuación al ámbito público.

– El acceso a las fuentes de documentación las amplía exclusivamente a los grupos de investigación que, en términos generales, son también públicos (universidades fundamentalmente) o cuentan con los avales de algún organismo público.

– Asociaciones o sujetos quedan fuera del alcance de esa norma general, lo que contribuye al argumentario de los que se oponen a la filosofía de la Ley.

 

Como ejemplo de lo expuesto, me refiero a Resoluciones como la establecida por la Dirección General de los Registros y del Notariado, que en su Instrucción de 4 de Noviembre de 2008, sobre acceso a la consulta de los Libros de Defunciones de los registros civiles, restringe dicho acceso a los que padecieron persecución o violencia, contraviniendo el art. 22 de la Ley Estatal de Memoria Histórica, que regula el derecho al acceso a los Archivos Públicos (y el Registro, aunque especial, lo es) y, lo que es más grave, contraviniendo el Reglamento del propio Registro Civil que tiene carácter público y debe presumir el interés en el que solicita la certificación, por el mismo hecho de hacerlo.

Algunos registros, en una interpretación torticera de la Instrucción referida, se niegan a la expedición de dichos certificados a quien no pertenece a una investigación científica o cuenta con el aval de una institución, con argumentos tan peregrinos como que se hace una utilización abusiva ante la petición de 18 Certificados, siendo la capital de la región, sede del centro con mayor número de ejecuciones o del único hospital en la Región para la mayor parte de los municipios, remitiendo a archivos privados como los eclesiásticos, en una desconsideración intolerable hacia la aconfesionalidad del estado o hacia la libertad religiosa de las víctimas y eludiendo que el Registro Civil es el único legal que puede dar fe de la filiación de las personas.

De ahí mi propuesta también a impulsar una acción de las administraciones para la retirada de la Instrucción de 4 de Noviembre de 2008 de la Dirección General de los Registros y del Notariado.

 

 

Laredo, 12 de Abril de 2018