Historia 1: Así descubrimos la personalidad de Luis “Caguín”

Esta es la primera reseña que habíamos elaborado sobre nuestro protagonista:

De curioso se tacha en alguna publicación, el considerado único “paseíllo” conocido en Laredo. Se trata del caso de Luis, apodado “Caguín”, del que se dice que era un chico travieso y ágil que robaba en las huertas y nunca era atrapado. De izquierdas, al entrar los nacionales se esconde y al decide escapar a Francia, secuestra un barco a punta de pistola y en alta mar es reducido por los tripulantes y devuelto a Laredo, entregándoselo a la Guardia Civil para evitar que los falagistas le lincharan y que cuando era conducido a ser juzgado le aplicaron la “ley de fugas”. Resultando herido, le llevan al cementerio a rematarle.

Es un caso que se mantiene en la memoria de los más ancianos, si bien difieren algo en sus versiones: que sólo se le conoce por “Caguín” porque era acogido; que era de izquierdas o comunista o anarquista; que había robado y por eso se escondía; que al llegar al puerto le pegó un tripulantes; que un falangista; que varios; que no le llevaban a juzgar, sino a ejecutar; que murió en el primer disparo;… en fin, versiones que difieren algo pero que coinciden en el nudo del tema. Un vecino de edad, cuya madre vivía cerca me concretó un portal como lugar del disparo.

En una entrevista a una vecina de la infancia se produce la siguiente conversación:
Pregunta: Quería hablar contigo de …, ¿era familiar vuestro?
Respuesta: “yo no sé nada de eso…”
P: ¿Y conoces algún caso de victimas en Laredo?
R: “No, no,…..mmmmm, un tío mío…, un hermano de mi madre… le mataron. Era subiendo donde han puesto una tienda que venden fruta, al lado, subiendo a la Iglesia, al lado donde Sabino tenía un bar (se refiere al Bar Alegría)… ahí mismo. Le mató “unu” que le llamaban XXX, que era guardia. Él se quiso dar a la fuga a Francia y le pillaron y eso… y allí mismo le mataban. Cuando aquello no les dejaban que se ”irían” para Francia ni nada. Le cogieron y le mataron allí y de allí le subieron al cementerio, y sin cajón ni nada y con la misma ropa y todo… ¡¡pass!!…a la fosa.
Él tendría 27 años o así…”
Siempre que subíamos a misa, mi madre decía: aquí mataron a mi hermano, aquí, aquí.
P: Era un guardia, ¿Municipal o Civil?
R: “Este fue Guardia Civil, primero, y luego cuando era más mayor o eso; cuando se jubiló ZZZ, entró él de Jefe de la Policía Municipal…”

Apenas 48 horas después de esta conversación, mantengo otra con una mujer que parece tener las ideas muy claras a pesar de la edad (de hecho me relató hechos que conoció, que están verificados).
Me hablaba de 4 amigos de “Caguín” que fueron ejecutados y la conversación fue:
“… tenían otro amigo que andaba con ellos, un poco mayor, también de la CNT que, estando ellos detenidos antes de fusilarlos, tenía miedo y quiso huir a Francia y debió llevarse un barco a la fuerza… Estando en el muelle ayudando en las tareas del barco de mi padre, entró un barco y, de repente saltaron dentro unos falangistas y uno de ellos le dio una paliza tremenda a un hombre. Ya había presenciado alguna paliza en la cárcel, pero como ésta no. Vino la Guardia Civil y se lo llevó y la curiosidad me hizo seguirlos, como a muchas personas, era casi una procesión. Delante el hombre rodeado de Guardias armados; detrás los falangistas con sus pistolas, que se iban uniendo a medida que el cortejo pasaba y luego los curiosos… De repente, que se escapa y un Guardia Civil en concreto XXX le pegó un único tiro.

Pregunta: fue en el portal de los Remolina?
Respuesta: no, más abajo. Había una tienda pequeña, de la señora….
. Donde luego puso “el Gordo” la carpintería, interviene la hija.
Eso continúa la madre, entre ese local y el bar de Sabino.

¡¡¡Exactamente el mismo lugar señalado por la sobrina de Luis Amorrostre!!!

Hemos encontrado un Boletín de Santander de 1 de febrero de 1938 donde se requiere a Pascual Amorrostre Arbe, de 20 años, hijo de Cipriano y Francisca, para entrar en prisión por robo, dictado por la Audiencia Provincial de Santander.

Era una práctica habitual de represión detener a alguien y que luego apareciera un perjudicado que concretara acusaciones. O quizá fuera verdad que había robado: alguna fruta, alguna verdura, una gallina… ¿para pegarle un tiro?

Era habitual también en la época, tener un nombre y en casa usar otro, quizá el del bautismo, el de un tío muerto o cualquier otra causa.
Luis o Pascual, anarquista o amigo de anarquistas, tiene 4 amigos detenidos que morirían los 4 y, reclamado y con miedo ante lo que estaba pasando en Laredo (palizas, persecuciones, etc.), quiso huir a Francia.

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